Hace un par de meses tuve la oportunidad de asistir a uno de los ensayos del reconocido elenco llamado KIMBAFÁ, que hasta la actualidad se encuentra a cargo de Luis Sandoval. Ese día, pudimos apreciar que existe mucha exigencia en el entrenamiento, las pasadas y la interpretación de las propuestas, lo que considero como necesario ya que es parte del proceso integral que se necesita para tener un apropiado nivel en el escenario.
Al final del fuerte ensayo hubo un diálogo con los bailarines así como con su director. Se conversó sobre sus inspiraciones y el proceso de exploración que seguían los bailarines y su coreógrafo para llegar a la puesta final. Sin embargo, no fue sino hasta que se mencionó cómo se formó al grupo que me sentí emocionada:
Luis nos contó que en los años 70, muchos artistas se juntaban con la finalidad de manifestarse, por amor al arte... un hecho definitivamente romántico que hoy en día ha variado mucho y quizá más en el folklore puesto que ahora parecen primar los intereses comerciales y, estos pueden afectar tanto las puestas en escena así como la interpretación del artista tras "chivear" constantemente.
